Saltar al contenido
mesacomedor.net
Extensible encaja salón

Mesa extensible o mesa fija: cuál encaja mejor en un salón pequeño

Mesa extensible o mesa fija: cuál encaja mejor en un salón pequeño

Es una duda muy habitual: el salón va justo de metros, pero de vez en cuando viene gente a comer y toca decidir entre una mesa que ya sea grande o una que crezca solo cuando haga falta. La respuesta depende menos de los centímetros que de cómo usas la mesa el resto del año, y de un par de medidas que conviene tomar antes de comprar.

Mide el salón con las sillas puestas, no en vacío

El error más común es medir el hueco de pared a pared y restarle el tamaño del tablero. Así parece que cabe cualquier cosa. Lo que de verdad ocupa sitio es la mesa con las sillas echadas hacia atrás y alguien sentado en ellas. Como referencia, deja al menos 80 centímetros entre la mesa y lo que haya detrás; cuanto más, mejor.

Antes de decidir, haz la prueba: marca con cinta de pintor en el suelo el rectángulo de la mesa, coloca las sillas alrededor y siéntate un rato. Diez minutos de prueba te ahorran una compra equivocada. Después, compara ese rectángulo con las medidas de las fichas del catálogo de mesas, que suelen incluir también el tamaño con la extensión abierta.

La mesa fija: sencilla y siempre igual

Una mesa fija es tablero y patas, sin piezas móviles: no hay guías ni encajes que ajustar, y el tablero es una pieza continua, sin juntas. Si compras tablero y patas aparte, mira cómo montar una mesa con tablero y patas compradas por separado.

El inconveniente es obvio: ocupa lo mismo un martes cualquiera que el día de Nochebuena. Si sois dos en casa y la mesa es para seis, tienes un mueble grande parado casi todo el año, y en un salón pequeño cada palmo cuenta.

¿Cuándo interesa entonces una fija? Cuando los comensales de cada día coinciden con el tamaño de la mesa, o cuando la mesa trabaja a jornada completa: comer, teletrabajar, deberes. En ese caso quieres la superficie entera siempre disponible. En la sección de mesas para comedor tienes las medidas de cada tablero para compararlas con tu hueco.

La extensible: qué pide a cambio

Todas las extensibles aumentan el tablero, pero no lo hacen igual: en unas la pieza que amplía va guardada dentro de la propia mesa y en otras se guarda aparte. Si la pieza va aparte, decide antes de comprar dónde va a vivir, porque en un piso pequeño no siempre es fácil encontrarle sitio. La ficha de cada modelo indica cómo se abre.

Cualquiera que sea el sistema, la extensible pide espacio para abrirla: si la mesa abierta ya va justa de pared a pared, no podrás usarla. Y pide un mantenimiento mínimo: mantener limpio el mecanismo y seguir las indicaciones del fabricante.

Lo que solo se ve cuando la abres

Hay detalles que no salen en las fotos y que conviene comprobar en la ficha o preguntar antes de comprar.

El primero es dónde quedan las patas al extender. En algunos modelos se mueven con los extremos del tablero y siguen en las esquinas; en otros se quedan fijas y la prolongación sobresale. Si vas a usar la mesa abierta a menudo, mira que ninguna pata quede donde querías sentar a alguien.

El segundo es la junta. Al abrir la mesa queda una línea donde se unen las piezas. Si te gusta la mesa sin mantel, fíjate en cómo resuelve el modelo ese encuentro.

Que la mesa pese menos a la vista

En un salón pequeño no solo cuentan los centímetros, también cuánto espacio parece ocupar el mueble. Un tablero de cristal deja ver el suelo a través y la mesa pesa menos a la vista; si te atrae ese efecto, mira las mesas de cristal. Si prefieres madera, en mesas de madera tienes tableros de distintos tamaños.

La forma también juega. Una mesa redonda no tiene esquinas y se circula mejor alrededor; a cambio, no se puede pegar a la pared, que es justo lo que a veces necesitas en un salón estrecho. Con pie central queda libre el perímetro para piernas y sillas; con cuatro patas en las esquinas queda más marcado el sitio de cada uno. Ninguna opción gana por sí sola: depende de cómo os sentáis.

Entonces, ¿cuál elijo?

A estas alturas, la decisión se reduce a tres preguntas:

  • ¿Cuántos coméis a diario y cuántos en las ocasiones? Si la diferencia es pequeña y las ocasiones son pocas, una fija y un par de sillas plegables guardadas pueden bastar. Si invitáis a menudo, la extensible se aprovecha más.
  • ¿Tienes dónde guardar la extensión si no va dentro de la mesa? Si la respuesta es no, busca modelos en los que la pieza vaya integrada.
  • ¿La mesa hace más cosas además de comer? Si es también tu escritorio, quizá te convenga tener la superficie completa siempre.

Y si ni con la extensible te salen las cuentas, hay una tercera vía: la consola extensible, un mueble estrecho de pared que se abre como mesa. Consulta en la ficha de cada modelo el fondo recogido y cuántas personas admite abierta.

Destacados de la guía

Los modelos destacados de la guía

Compara los productos

El más barato y el más caro

Selección de la guía

Productos relacionados